¿Cómo dejar de tener ansiedad? Las cosas que no te han contado sobre su tratamiento

Tiempo de lectura: 6 minutos Una de las cosas que más nos preguntan los pacientes cuando llegan a terapia es: ¿cómo me quito la ansiedad? Aunque, la pregunta que verdaderamente debemos hacernos es: ¿puedo quitarme la ansiedad?

Ansiedad
Contenido del artículo

He tenido pacientes que han pasado por 3 o más terapeutas y seguían teniendo ansiedad. Incluso en una ocasión una paciente me decía: “a mí me han dicho que tengo trastorno de ansiedad generalizada crónico”. En este artículo te cuento cuál es el funcionamiento de la ansiedad, por qué en muchas ocasiones no se consigue reducir en terapia y qué podemos hacer para solucionar el problema.

¿Cómo funciona la ansiedad?

Para comprender la ansiedad es importante que entiendas cómo funcionamos las personas: nuestra salud mental es un fenómeno multifactorial. Es decir, en ella influyen diversos factores: biología, factores culturales y sociales, factores ambientales y del entorno, factores psicológicos internos y experiencias personales.

¿Por qué tengo ansiedad?

La ansiedad es una emoción. Por lo tanto, todas las personas la sentimos. No es un problema sentir ansiedad, el problema a nivel clínico y que debería trabajarse en terapia con un psicólogo aparece cuando mi ansiedad me impide hacer mi vida con normalidad. Cuando mi actitud se ve condicionada por ella y tomo mis decisiones con el objetivo de evitar sentirla.

Sin embargo, debes tener en cuenta que erradicar la ansiedad de tu vida también sería un problema. Imagina que vas caminando por un paso de cebra y un conductor kamikaze no frena. ¿Qué crees que ocurriría si apagásemos la ansiedad en tu cuerpo? Efectivamente, serías atropellado

La emoción es, en muchas ocasiones, la gasolina de la conducta. Las emociones tienen una función, están ahí para mandarle a tu cuerpo las señales que necesita para sobrevivir.

Meme ansiedad
Conversación que una persona con ansiedad mantiene una media de 3 veces al día

Cuando la alarma se rompe

Con el final del apartado anterior te preguntarás: ¿qué señales? Si no me está pasando absolutamente nada. Para entender esto, es importante que recuerdes que la psicología es un fenómeno multifactorial: la manera en la que te relacionas con tu entorno, el ambiente en el que creces y la cultura ayuda a explicar las cosas que ocurren dentro de ti.

A medida que crecemos vamos desarrollando una serie de ideas sobre el mundo. 

Comencemos poniendo un ejemplo para entendernos mejor:

Actualmente vivimos en una sociedad altamente demandante. Las personas más valoradas a nivel social son aquellas que tienen estudios, negocios, buenos trabajos, éxito (es un término muy relativo pero que todo el mundo utiliza). 

Ahora, además, imagina que además vives en una casa en la que siempre te han perseguido para que seas un buen estudiante, te han felicitado cuando sacabas buenas notas, han expresado decepción y rechazo cuando no obtenías los resultados esperados.

¿Cuál crees que se convertirá en el peligro a evitar para tu cabeza? 

Probablemente serían: el “fracaso”, la decepción, el que dejen de quererme por no cumplir con lo que se espera de mí, entre otras cosas.

Meme de la ansiedad como problema clínico
Meme de la ansiedad como problema clínico

¿Cómo se desarrolla la ansiedad?

¿Qué crees que ocurrirá en la cabeza de una persona cuando detecte un peligro? Efectivamente, aparecerá la ansiedad. 

Tu cabeza está programada para evitar todo aquello que le genera ansiedad porque cree que tu vida corre peligro, le es muy difícil hacer distinciones en un momento de activación emocional.

Cuando evitas algo que te genera ansiedad, en tu cabeza ocurre algo que en psicología llamamos incubación, que se resume en lo siguiente: 

“Uy, peligro, vámonos de aquí” → al evitarlo, la ansiedad disminuye → “menos mal, a saber qué hubiera pasado si no llego a evitar esta situación”.

Con esta secuencia, tu cabeza refuerza la idea de que lo que tiene que hacer para sobrevivir es escapar de nuevo. Lo que hace que la idea de que se encuentra ante un peligro sea todavía más poderosa. Por lo tanto, la próxima vez que te encuentres en la misma situación, la ansiedad será todavía mayor. Por eso, este fenómeno se denomina incubación.

Siguiendo con el ejemplo anterior, una persona evitaría la decepción a toda costa. Ya sea estudiando de forma compulsiva para obtener una buena calificación o incluso ocultando todo lo que considere un fracaso.

Me va a estallar la cabeza, los pensamientos intrusivos no me dejan vivir

Debes tener en cuenta que la tendencia del cerebro es la de buscar coherencia y control. Por lo tanto, lo que suele ocurrir de manera automática es que aparezcan pensamientos que tienen el objetivo de tratar de anticiparnos a posibles peligros y sus soluciones y de explicar por qué nos sentimos de la forma en la que nos estamos sintiendo.

Una forma de tratar de controlar la situación es anticipar todas las posibles preguntas que entrarían en el examen, cómo vamos a ocultarlo en caso de que no salga cómo queremos…
Además de los pensamientos que interpretan el fin del mundo siguiendo con la línea de pensamiento de que estamos ante un grave peligro: “y si suspendo”, “soy un fracaso”, “no van a quererme…”.

¿Hay personas que sienten más ansiedad que otras?

Sí, hay factores biológicos que nos predisponen a sentir ansiedad. Sin embargo, lo cierto es que no podemos conocer tu genética. Y además, es importante que entiendas que por sí solos estos factores no explican que se desarrolle un trastorno de ansiedad. Para hacerlo, es importante tener en cuenta todas las dimensiones que venimos explicando a lo largo del artículo.

¿Qué hago para quitarme la ansiedad?

En primer lugar, debes comprender que la ansiedad no se elimina. Lo que pretende eliminarse son las dificultades que nos produce en el día a día, aprender a gestionarla para que no condicione mi vida y aprender a interpretar los mensajes que me manda cuando aparece.

De esta manera, lo que hacemos es aprender a integrarla en nuestra rutina y beneficiarnos de ella.

En este ejemplo, necesitamos la ansiedad cuando se acerca el examen para rendir mayor velocidad. Sin embargo, se convierte en un problema cuando no me deja concentrarme, me produce insomnio o al sentirla descuido el resto de áreas de mi vida y me entrego exclusivamente a lo académico.

¿Por qué no me ha funcionado la terapia para la ansiedad?

Lo que suelo encontrar cuando un paciente no mejora con un trastorno de ansiedad en el psicólogo es que no se ha hecho un buen análisis del problema

Como ya has aprendido en estas líneas, los trastornos de ansiedad aparecen cuando evitamos peligros que, en realidad, no son peligrosos y como consecuencia dejamos de poder desarrollar nuestra rutina con normalidad (ten en cuenta que esto es una simplificación para que se entienda bien). 

Si tu terapeuta no hace una identificación acertada de cuáles son tus peligros-no peligros y de cuál es tu forma de evitarlos (que no es solo salir corriendo, pueden ser rituales que “dan buena suerte”, no pensar en algo para no pasarlo mal, mirar hacia otro lado para no presenciar algo que te genera angustia, entre muchas otras), será imposible ganarle al trastorno de ansiedad. 

No es que la terapia no sirva, lo más probable es que no se han encontrado bien las teclas dónde tocar, o incluso que no se han tocado en el orden correcto, la suficiente cantidad de tiempo o de la forma correcta como para que tu cabeza entienda que no hay ningún peligro.

Eso es lo que hacemos en un proceso de terapia: pautar y organizar qué teclas vamos a tocar y de qué manera para que tu cabeza pueda atravesar esos peligros-no peligros sin desbordarse y tenga la oportunidad de comprobar que, en realidad, no son peligrosos. 

No es culpa tuya

Ahora que ya comprendes cómo funciona la ansiedad, es importante que comprendas que tu cabeza hace lo que puede para ponerte a salvo. El entorno en el que vivimos, nuestra cultura, todo son factores importantes para comprender cómo hemos llegado hasta aquí. Desarrollar un trastorno de ansiedad es algo que puede ocurrirnos a todos si se dan las circunstancias correctas. 

Sentirla ya es agotador de por sí, es importante que entiendas que tu cerebro ha hecho lo que ha podido por protegerte, y ahora nosotros vamos a trabajar para protegerlo a él. Enhorabuena por todos los esfuerzos que has hecho por manejarlo, soy consciente de que no es nada fácil.

Si quieres trabajar tu ansiedad, puedes reservar cita a través con uno de los profesionales especializados de nuestro centro de psicología online.

Nos leemos pronto.

Samuel Durán

Samuel Durán