Dicen que todo lo cura el tiempo… pero esto no es del todo así. El tiempo no cura por sí solo, y cuanto antes lo entiendas, mejor. Lo que cura, además del tiempo, es lo que hacemos con él.
Una relación de pareja cambia tu vida y una ruptura, también. Si seguimos comportándonos de la misma manera en ambos contextos, vamos a fallar en uno, en otro o en ambos.
Lo primero que debes tener claro es que una ruptura no es un proceso lineal, marcado, con una casilla de inicio y otra de fin.
Ya te adelanto que vas a vivir momentos muy difíciles, en los que sentirás que literalmente se te va la vida. También vivirás momentos mejores, creerás que lo estás superando y volverás a sentir que estás en la casilla de inicio.
Una ruptura, por mucho que haya gente que quiera subestimarlo, es uno de los procesos más dolorosos que puede atravesar una persona.
En este artículo encontrarás información importante de cómo funciona la cabeza en estas situaciones, de los momentos por los que vas a pasar y algunos tips para sobrellevar tu ruptura de pareja.
Espero de corazón que puedas encontrar algo de alivio en estas palabras.
¿Por qué duele tanto el duelo?
Cuando nos rechazan o se rompe una relación de pareja, se activan las mismas zonas cerebrales que cuando sufrimos dolor físico. Este dolor no es solo una metáfora, es algo que puede observarse en el cerebro.
Además, debes entender que también se interrumpen los circuitos de recompensa dopaminérgica y de vinculación oxitocínica, implicados en el apego. Desde una perspectiva psicológica, para que se entienda más fácilmente, la experiencia se podría comparar a la de una adicción. Sentimos abstinencia, anhelo, búsqueda compulsiva… No eres “tonto” por buscar a la otra persona. Es tu cerebro buscando huir del malestar que está sintiendo. Es una tendencia primitiva que nos afecta a todos. Si quieres entender mejor cómo funciona el malestar en las personas, te recomiendo leer ¿Cómo dejar de tener ansiedad? Las cosas que no te han contado sobre su tratamiento.
Esto es simplemente un pequeño contexto para que comprendas que tiene sentido que no sea una situación fácil de gestionar. Tu cuerpo está reaccionando a lo que ha ocurrido, y va a haber momentos en los que sientas emociones tremendamente intensas que te harán dudar de lo que sientes y del momento en el que te encuentras continuamente.
Es importante que entiendas que es normal. No quiere decir que estés dando pasos hacia atrás. No hay una ley de cómo se pasa un proceso de duelo y no puedes controlar lo que sientes. Lo que puedes controlar es lo que haces con ello.
Fases (o no) del duelo
- Shock emocional: no terminas de asimilar lo que está pasando. Sientes que no es real, incluso pese a haber pasado mucho miedo ante la idea de que ocurra. Ahora que está aquí, sientes que no estás siendo capaz de procesarlo.
- Búsqueda (o deseo de búsqueda) del otro: sientes impulsos muy grandes de buscar a la otra persona: llamadas, mensajes, fotos, fingir encuentros casuales… Sientes que no eres capaz de aguantar sin establecer contacto. Quieres aguantar, pero no sientes poder hacerlo.
- Autoengaño: idealizas la relación. Comienzas a recordar momentos bonitos vividos o reinterpretar algunos (pasan a ser bonitos en tu cabeza). Te dices que no había un motivo lo suficientemente grande para romper, que tendríais que haber luchado, que aún puede arreglarse. Sobreestimas las cosas positivas mientras que dejas de lado todo lo que te hacía daño y todos aquellos momentos en los que sufriste.
- Culpa: en línea con el anterior, comienzas a encontrar argumentos en tu contra. Te planteas todas las cosas que hiciste mal. Esto te abre la puerta a pensar que si cambias, si das tu brazo a torcer, existe una posibilidad de volver a estar juntos.
- Dolor físico, ansiedad: sientes emociones y sensaciones muy grandes que te cuesta comprender y gestionar. Te sientes continuamente triste, ansioso. No puedes parar de pensar en tu expareja.
- Momentos de alivio o calma: hay momentos en los que puedes sentir liberación tras la ruptura.
Lo que el duelo despierta dentro de mí
Cuando atraviesas una ruptura, te vas a topar de frente con muchas cosas que probablemente ni siquiera sabías que llevabas dentro.
Es habitual que aparezcan pensamientos que manifiesten creencias sobre nosotros mismos y lo que merecemos: “y si nadie vuelve a quererme”, “y si me quedo solo para siempre”, “y si no vuelvo a encontrar a nadie igual”, “si me hubiera comportado de otra manera habría salido bien”, “las relaciones son una mierda”… y así podemos tirarnos hasta mañana.
Esto que lees aquí y que puedes haber escuchado en tu cabeza no es la realidad, son sólo eso: pensamientos. En este punto, te recomiendo leer ¿cómo gestionar los pensamientos intrusivos?
Te digo que es normal que estos pensamientos aparezcan en un punto dado, pero si ves que se repiten con mucha frecuencia o que te generan mucha angustia, pueden ser una señal de que necesitas ayuda para manejarlos y para cambiar tu visión y relación con el mundo. La terapia con un profesional puede ser de gran ayuda para transitar estos procesos.
Por otra parte, será también momento de medir tu tolerancia a las emociones desagradables. Como te decía antes, las personas tenemos la tendencia a escapar de lo que nos hace sentir mal. Cuanto más lo haces, más es difícil es atravesar momentos complicados de forma sana. Cuando la tolerancia es baja (y/o la situación muy traumática), es mucho más habitual esconder las emociones en conductas destructivas que no permiten pensar ni conectar con lo que sentimos (sexo, adicción al trabajo, a alguna sustancia, a otra relación…).
Pero, no me malinterpretes: es lógico que sientas un dolor indescriptible tras una ruptura, como si te hubieran arrancado una parte de ti, aunque tu tolerancia sea alta. De hecho, la propia pareja es una fuente de regulación emocional. Su ausencia va a afectar irremediablemente a tu capacidad para sostener el dolor, al menos de manera temporal.
¿Qué ayuda en el proceso de duelo?
Como te decía al principio de este articulo, el duelo no se integra con tiempo ni frases hechas. El duelo se integra con presencia, conciencia y trabajo. Una parte muy importante de ese trabajo es comprender lo que te está ocurriendo y validarlo. Aceptar que es algo por lo que tendrás que pasar antes de estar mejor. Transitar todas esas emociones y recuerdos sin escapar de ellas, necesitas procesar todo lo ocurrido.
Sin embargo, hay una diferencia entre transitar las emociones y atascarse en ellas. ¿Necesitas un día de quedarte en casa? Adelante. ¿Necesitas tomarte las cosas con más calma? Hazlo. Pero nunca abandones por completo tu rutina. Es importante que dediques tiempo a llorar y procesar tu pérdida, a soltar todo lo que llevas dentro. Pero tienes una vida que merece ser vivida.
De hecho, tienes ante ti la posibilidad de reconstruir la persona que eres, tu forma de relacionarte. Estoy seguro de que haber pasado por este proceso te ha mostrado partes de ti de las que no eras consciente o de las que ni siquiera te acordabas. Es momento de recuperarlas. De dedicarles tiempo, mimo. De acercarte a la persona que quieres ser.
Una ruptura no consiste en llorar solo la pérdida de otra persona, en una ruptura también tenemos que llorar cómo nos sentíamos y cómo éramos nosotros cuando estábamos con esa persona. Es un proceso que implica mucho más que a la pareja, implica también nuestra propia identidad.
Por otra parte, es importante otorgarle sentido a la pérdida. Con esto no quiero decir que debas convertirla en un discurso súper mega guay, lo que quiero decir es que te vas a ver sobrepasado por pensamientos negativos y, con el tiempo, es importante que podamos analizar lo que la relación ha supuesto para nosotros. Lo que hemos aprendido, cómo nos hemos sentido, las cosas que nos faltaban, las que hemos permitido y que nos hicieron sentir mal, cómo me gustaría que fuese una relación para mi hermano o mi mejor amiga (y por qué no busco eso para mí)… La lista es muy larga. El caso es que, con tiempo (y trabajo), la interpretación que hacemos de la situación se irá moviendo y lo que sentimos también.
Mi mundo se ha parado
Puede que durante un tiempo sientas que nadie te entiende. Que esto es una pesadilla, que todo carece de sentido…
Es normal. Incluso si tu expareja te trató bien. Eso no es ser débil, es ser una persona.
Te digo esto desde el conocimiento de alguien que trabaja con problemas como estos cada día: he tenido pacientes que literalmente me llegaron a decir que se iban a morir. Que no podían soportarlo. Ninguno de ellos está muerto. De hecho, me siento pleno al pensar que muchas de las personas que han trabajado conmigo son felices a día de hoy. Con otras parejas, o solos.
Tu caso no tiene que ser diferente. Sé que ahora duele, duele muchísimo. Pero, créeme: puedes hacerlo.
Si no te sientes capaz o sientes que necesitas ayuda en el proceso, ya sabes que puedes agendar cita con uno de los psicólogos especializados de nuestra clínica online. Contacta con nosotros si tienes cualquier duda.
Un abrazo fuerte, que sé que lo necesitas.
Nos leemos pronto.





