Tiempo de lectura: 6 minutos Muchas personas acuden a nuestra consulta diciendo que son incapaces de frenar sus pensamientos. Por mucho que los intenten reprimir, aparecen una y otra vez generando mucha ansiedad y malestar. ¿Qué podemos hacer para parar los pensamientos intrusivos?
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¿Qué son los pensamientos intrusivos?
Los pensamientos intrusivos son un evento mental que impide el flujo de pensamientos relacionados con una tarea o el momento presente, pese a los esfuerzos que hacemos por evitarlos. Las intrusiones perturbadoras son comunes después de un trauma y en el trastorno obsesivo compulsivo. Esta definición está sacada de la APA (la Asociación Americana de Psicología).
Aunque la realidad es que, en consulta, me encuentro a personas que tienen pensamientos que generan mucha angustia y no siempre se relacionan con un trauma como tal o se cumplen los criterios diagnóstico para un trastorno obsesivo compulsivo.
En algunas ocasiones, los pensamientos intrusivos se encargan de generarnos angustia y condicionarnos parcialmente en las decisiones que tomamos en diversas áreas de nuestra vida (trabajo, relaciones, entre otras).
¿Qué hago si tengo pensamientos intrusivos?
Un error muy común que cometemos las personas es creer que vamos a poder eliminar muchas de las emociones que sentimos o de los pensamientos que tenemos. Desde la psicología vemos que tratar de suprimir algo que es inevitable como personas que somos hace que lo tengamos presente con mucha más intensidad. Al tratar de evitar algo, nuestra cabeza empieza a interpretarlo como un peligro y termina generándonos angustia.
Entonces… ¿qué hacemos?
Lo primero de todo y más importante, tienes que entender:
¿Para qué sirven los pensamientos intrusivos?
Los pensamientos forman parte del repertorio de conductas de las personas. Aunque muchas veces parezcan absurdos y no se entiendan, están ahí por algo.
No necesariamente porque nos estén salvando la vida o avisando de cosas importantes, para nada. En ocasiones, es nuestro propio comportamiento el que refuerza su mantenimiento.
¿Es normal tener pensamientos intrusivos?
Sí. Todos los tenemos, en mayor o en menor medida. Lo que tienes que entender es que el malestar que generan y la frecuencia con la que aparecen tienen mucho que ver con cómo te relacionas tú con ellos. Es decir, lo que haces cuando tienes un pensamiento intrusivo.
Como te decía antes, los pensamientos intrusivos siguen apareciendo por un motivo, pero no por el que tú te imaginas. El que está en tu cabeza podría ser: “si pienso en tirar a alguien por un barranco igual es porque quiero hacerlo”. No es eso. El funcionamiento podría parecerse más al siguiente:
Secuencia habitual de mantenimiento de un pensamiento intrusivo
Aparece un estímulo: Ves un barranco, una persona, un objeto, una escena… algo neutro o cotidiano.
Tu mente hace una asociación automática: “Caerse”, “empujar”, “hacer daño”, “y si…”. Es algo rápido, involuntario, propio de cómo funciona el cerebro.
Surge el pensamiento intrusivo: “¿Y si le empujo?”, “¿y si me pasa algo?”, “¿y si no siento lo que debería?”
Ese pensamiento te genera malestar: Miedo, angustia, culpa, duda, asco… no por el contenido, sino por lo que crees que significa de ti.
Intentas evitarlo o suprimirlo: Lo analizas, lo cuestionas, lo bloqueas, cambias de tema, te distraes, te alejas… algo para “que se vaya”.
El malestar baja temporalmente: Y aquí está la clave; el alivio inmediato le dice a tu cerebro: “esto era peligroso, menos mal que lo evitaste”.
El cerebro aprende: “este pensamiento = amenaza”. Y, como con cualquier amenaza, lo vigila más… por lo que aparece con más frecuencia e intensidad.
Se alimenta el círculo: Cuanto más intentas que no aparezca, más relevante se vuelve, y más angustia genera cuando vuelve.
¿Qué tipos de pensamientos intrusivos hay?
Si no te identificas con el pensamiento del barranco o de hacer daño a otras personas, puede que te suenen más algunos de estos:
¿Y si me deja?
¿Y si por tocar eso me pegan algún virus terrible?
¿Y si no estoy sintiendo lo que tengo que sentir?
¿Y si lo dejo todo y me voy de mochilero por el mundo?
¿Y si tiro el móvil a las vías del tren?
¿Y si por comer esto desarrollo alguna enfermedad?
Como ves, los tenemos para todos los públicos.
¿Qué es realmente un pensamiento intrusivo?
Te lo voy a decir claro: un pensamiento intrusivo es simplemente eso: un pensamiento.
Imagina que la habitación en la que estás ahora mismo está llena de billetes de 500. Hasta arriba. De hecho, no puede casi ni respirar. ¿Eres consciente de lo millonario que eres? No tendrás que volver a preocuparte nunca más. Podrás viajar a todos los destinos que quieras, comer en los mejores restaurantes, llevar la ropa que más te guste, comprarle una casa a tus padres… Las posibilidades son infinitas y el futuro prometedor.
Ahora, mira a tu alrededor.
¿Hay billetes? No, ¿verdad?
Siento haber jugado con tus ilusiones. Pero, ¿te das cuenta de que si imaginas puedes llegar a sentir cosas?
Pero lo cierto es que seguimos siendo pobres, lo lamento.
Cuando te has visualizado en esa situación, ¿te has comprado unos billetes de avión y una estancia en un hotel que no podías permitirte? No, ¿verdad?
Sería absurdo comportarme como si la situación fuera real solo por lo que te ha hecho sentir un pensamiento. Te hubieras quedado en la ruina.
Entonces, ¿por qué cuando tienes un pensamiento intrusivo te comportas como si realmente fuese a ocurrir?
¿Cómo manejar los pensamientos intrusivos?
Lo primero de todo, sé consciente de lo que son. En este artículo científico te cuentan cómo se ve en un estudio que el 93,6% de las personas que participaron habían tenido algún pensamiento intrusivo en los últimos 3 meses. Recordar esto no va a hacer que dejes de sentir malestar de inmediato, pero es importante que seas consciente de que no te ocurre nada raro. Nos pasa a todos.
En segundo lugar, recuerda que si te sientes fatal cada vez que aparece el pensamiento y no logras sacártelo de la cabeza, lo que haces para que deje de aparecer (sin darte cuenta) refuerza esa secuencia de pensamiento que te hace sufrir. Seguir con esa estrategia no te va a ayudar a que dejen de aparecer.
Lo que puedo recomendarte ahora mismo sin entrar en métodos ni terapias baratas y falsas, es que te hagas consciente de que hay una gran diferencia entre lo que pensamos y sentimos (en muchas ocasiones, involuntario) y lo que hacemos.
Lo que sientes o piensas no te define. Lo que escoges hacer sí. Es importante aprender a convivir con pensamientos y emociones que no nos resultan agradables y saber regularnos en su presencia, dándoles la importancia que realmente tienen.
¿Cuándo ir a terapia con un psicólogo?
Siento decepcionarte si esperabas una forma mágica de solución, pero eso sería como recomendarte coger un cúter y operarte tú mismo en tu casa.
El simple hecho de hacernos conscientes de cómo funcionan los pensamientos intrusivos puede ayudar a manejar muchas situaciones en casos leves.
No obstante, si has sufrido un trauma o te sientes sometido por esos pensamientos, hasta el punto de que condicionan tu día a día, tu forma de sentir, relacionarte, comportarte… necesitas ayuda profesional.
Como ya sabes, es algo que trabajamos en nuestro centro de psicología online. Te dejo aquí el enlace a nuestra agenda por si quieres trabajar con uno de los profesionales del equipo.
Nos leemos pronto.



